Mediante el esfuerzo combinado una montaña se transforma en piedras preciosas; la unión de corazones cambia el barro en oro

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El mayor amigo es el que da la vida por sus amigos

Hablemos de Dios como si de un amigo se relatara y pensemos en él como si de una mamá se acordara

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Hojas

Al mirar el universo estrellado una sola cosa comprendo: queda mucho por descubrir y conocer dentro de la inmensidad infinita. Porque infinita se torna la mirada enamorada y sin fin, el corazón de una madre ante su hijo. Y tan profundo como las simas de los océanos oscuros como altas las cimas de majestuosas montañas se torna la conciencia del santo enamorado del origen de todas las cosas. Desde mi aurora hasta mi ocaso, durante la ruta que ahora recorro, percibo una luna quieta a mi mirada y un sol luminoso en mi reposo. Al comenzar todo ya estaba, y de este concierto sólo formo una nota. De esta melodía que ya canta la gloria del que crea porque Es y porque ama lo que Es. Dios santo, soy un niño en tu presencia que te descubrió en el tibio amanecer del vientre materno. Soy un anciano tocando retoños y sonriendo el nacimiento de las cosas. Nazco y muero con una convicción: Dar gracias por participar de esta sinfonía celestial.

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A flor de piel

Vivimos en un continuo sopor, como atontados por la droga del diario vivir, existiendo sin consistencia. Vivir en constante vigilancia y vigilia de las constantes espirituales, de lo que engrana momentos especiales, con el alma a flor de piel, ese es un deseo profundo de mi ser. Despertar, velar, estar despiertos, son frases repetidas sin cesar por Jesucristo. Nuestros cuentos, nuestras reflexiones, nuestros poemas, tienen la noble función de despertarnos mutuamente a la verdadera realidad y al verdadero aprendizaje

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Sólo esto nos basta

El mayor impulso para nuestra búsqueda es creer en lo siguiente: Dios nos ama

"Un Laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres" (Borges)